domingo, 9 de agosto de 2015

pabelloon chino

Mientras tanto la reina tenía una nueva pasión. El gusto no solo por los jardines chinos sino por todo lo relacionado con esta cultura oriental. Impresionada por las ferias realizadas en Marly en el mes de abril de 1775, quería tener en su amado trianon un conjunto de anillos chino como el de Monceau. Al final del año se hicieron los bosquejos y los primeros días de 1776, un modelo en relieve en la escala de cuatro pulgadas por seis pies, se presentó a María Antonieta.
El juego en Monceau algo parecido a lo que conocemos hoy como un carrusel, estaba formado por un gran parasol de rotación en una plataforma. Dos quimeras enjaezados eran hombres quienes sostenían la gran sombrilla donde cuelgan faroles, todo al estilo chino. Al imitar este juego en trianon, se embelleció y amplifico con un gusto sencillo y al ves costoso!.
No se encuentra ninguna representación figurativa del juego de anillos en trianon. De hecho, existen, en el caso de edificios, un boceto a lápiz en un pedazo de papel, probablemente por Mique, durante una conversación con el señor de Angiviller, dibujo que me pareció en el primer término la primera idea del arquitecto. Representa una torre de dos pisos en torno perforada en una plataforma que se mueve.
 Sin embargo, ni el dibujo ni el bosquejo están de acuerdo con las indicaciones que nos quedan de las presentaciones de artistas que trabajaron en el pabellón.
“se excavo un pozo cerca de la esquina noroeste del castillo, la planta baja, una plataforma que gira alrededor de un mástil coronado con una sombrilla. Este mástil fue apoyado por un grupo de tres hombres chinos, cuyo cuerpo hueco y las manos cubiertas con plomo, proporcionaron la fuerza de la construcción. En la parte superior de la sombrilla, se volvió una veleta adornada con dos dragones de oro. Cuatro dragones con cuernos de cobre eran los asientos de los hombres y pavos reales los de las mujeres. Sombreros chinos sonaban sus campanas cuando el mecanismo se movía”.

Todas estas esculturas fueron diseñados con roble de los Vosgos y Holanda, tallados por Bocciardi. Se complementó con una galería al aire libre con pilastras en el gusto chino, la obra se completó en agosto de 1776.

viernes, 7 de agosto de 2015

william pitt y marie

Los franceses su rey guillotinado  Luis XVI el 21 de enero de 1793, y su esposa María Antonieta , el 16 de octubre de 1793. Pitt conoció Luis y María Antonieta en su visita a París en septiembre 1783.

El célebre pasaje de María Antonieta es una de las más elocuente y apasionado de estas reflexiones:
"Ahora tiene dieciséis años desde que vi la reina de Francia, entonces la delfina, en Versalles; y seguramente nunca iluminado en esta esfera, que apenas parecía tocar, una visión más agradable. Yo la vi justo por encima del horizonte, la decoración y aplaudir a la esfera elevada ella sólo estaba empezando a moverse en brillando como la estrella de la mañana, lleno de vida, y el esplendor y alegría. ¡Oh! lo que es una revolución! y qué. corazón tengo que tener para contemplar, sin emoción, que la elevación y que la caída! Poco sabía yo sueño, cuando añadió títulos ofveneration a las de entusiastas distante, amor, respetuoso, que siempre debería estar obligado a llevar a la fuerte lucha , dote contra la desgracia oculta en ese bosomz 'poco soñé que tendría que haber vivido para ver tales desastres caído sobre ella en una nación de hombres galantes de honor, y de caballeros. Pensé diez mil espadas deben haber saltado de vainas .Su vengar siquiera una mirada que la amenazó con insulto. Pero la época de la caballería se ha ido. La de sofistas, y economistas y calculadores ha triunfado; y la gloria de Europa se ha extinguido para siempre.Nunca, nunca más tendrá que contemplar que generosa lealtad para clasificar y el sexo, que la sumisión orgullosa, que la obediencia digna, que la subordinación de la
'Corazón, lo que mantiene viva, incluso en la servidumbre en sí, el espíritu de una libertad exaltado. La gracia unbought de la vida, la defensa barata de las naciones, la enfermera de los sentimientos varoniles y empresa heroica se ha ido! Es gen, esa sensibilidad de principio, que la castidad de honor, que sentía una mancha como una herida, que inspiró la valentía mientras se mitiga ferocidad, que ennoblece todo lo que tocaba, y en virtud del cual en sí vice perdió la mitad de su mal, por la pérdida de toda su grosería ".
Emperador de Alemania, Catalina de Rusia, y los príncipes franceses, transmitida al señor Burke su cálida aprobación de la misma, y ​​la desafortunada Estanislao de Polonia le enviaron su imagen en un oro medal.- Wright.
[Errores ocr]
Jorge III. no sólo leer las reflexiones con atención, pero tenía un número de copias elegantemente encuadernados, que se distribuirán entre sus amigos, con la observación, que "fue un libro que todo caballero debe leer." Luis XVI., que era un buen Inglés estudioso, tradujo las Reflexiones de extremo a extremo. Sir Joshua Reynolds leer la obra en el manuscrito de Burke, y le dio su aprobación sin reservas. Gibbon, después de leerlo, dijo: "El libro de Burke es un medicamento más admirable contra la enfermedad francés. Admiro su elocuencia; Apruebo su política; Adoro su caballerosidad; .. y yo casi puedo perdonar a su reverencia por los establecimientos de la iglesia "Burke envió una copia de la obra de Walpole, quien respondió que" a menos que él escribió así, no podía expresar suficientemente su admiración ", dijo la señorita Burney:" Es la más noble ., más profundo, más animado, y exaltado el trabajo que he leído "Cumberland declaró:" No es que no se encuentra en todos los escritos de mi día, tal vez puedo no decir en el idioma Inglés, por lo brillante de un grupo de bien y hermosos pasajes como se nos presenta en el tracto inimitable de Edmund Burke sobre la Revolución Francesa "Erskine habló de su contenga" las verdades más sólidas de la religión.; los principios de la moral, justest inculcados y prestados encantadora por la elocuencia más sublime; el mayor alcance de la filosofía llevó hasta el nivel de las mentes comunes por el gusto más cautivadora; las observaciones más ilustrados en la historia; y la más copiosa colección de máximas útiles a partir de la experiencia de la vida en común ".

vivelareine:
Nunca me pronuncio el nombre de [William] Pitt sin sentir un escalofrío como el de la muerte.
María Antonieta, citado por Madame Campan. Campan cita a la Reina como sigue: "Ese hombre es el enemigo mortal de Francia; y toma venganza terrible por el apoyo impolítico propuesta por el Consejo de Ministros de Versalles a los insurgentes de América ".


El 12 de septiembre 1783 fue a Francia con William Wilberforce y Edward Eliot, la única visita que hizo al continente. Permaneció algún tiempo en Reims, donde conoció a Talleyrand, y el 9 de octubre se trasladó a París y Fontainebleau. Volvió a Inglaterra el 24 de octubre y se instaló en la casa de su hermano en Berkeley Square, con la intención de reanudar su trabajo legal.

domingo, 26 de julio de 2015

las hemranas d ela reina



María Anna, o Marianna, hija mayor de María Theresa con su amado Franz Stephan, quedó automáticamente descartada del mercado matrimonial por ser una archiduquesa "defectuosa".

Aunque el retrato refleja una joven bastante agraciada y elegante, en realidad se trataba de una muchacha raquítica, de triste apariencia y pésima salud. No se podía negociar con ella ninguna alianza conveniente, pues cualquier otro país se hubiese ofendido si hubiesen pretendido darles "gato por liebre". Marianna, que a pesar de sus limitaciones físicas contaba con una aguda inteligencia, se sintió desgraciada al verse completamente relegada en los afectos maternos a favor de sus hermanas, que, por no padecer ningún achaque, resultaban más interesantes desde el punto de vista dinástico, algo tremendamente importante a ojos de María Theresa. Se decidió que ella, cuya presencia suponía una constante incomodidad a la familia, entraría en religión. Por supuesto, su rango impedía que se hiciese de ella una simple monja: directamente sería abadesa del convento Imperial y Real fundado en Praga para damas de orígen noble que tomaban los velos. El convento se beneficiaba de tener a esa flamante abadesa, pues se le asignaba una renta anual impresionante para la época. En una etapa ulterior de su vida, ya resignada a su destino, Marianna sería abadesa de Klagenfurt, en Carintia.

María Christina, Mimí. 

El constante trato de favor que María Theresa dispensaba a Mimí hizo que ésta se ganase la antipatía de sus hermanos y hermanas, quienes consideraban que carecía de tacto, soltaba la lengua a paseo con excesiva facilidad y, sobre todo, le íba con chismes a mamá. 

En su radiante primera juventud, esta Mimi... 



...se enamoró apasionadamente del príncipe Louis-Eugen de Württemberg. Louis-Eugen había pasado una larguísima temporada en la corte francesa de Versalles, especialmente refinada y sofisticada, antes de llegar a la corte imperial de Hofburg. Tenía buena presencia, pero, sobre todo, había adquirido ese barniz de finura que se creía que sólo proporcionaba Versalles; aparte, se trataba de un príncipe ilustrado, que había adoptado con entusiasmo las ideas de los enciclopedistas y se carteaba tanto con Rousseau como con Voltaire. Precisamente por esa afinidad del chico con los filósofos ilustrados, María Theresa consideró inaceptable un matrimonio de Louis-Eugen con su favorita indiscutible María Christina. 

Con el corazón bastante magullado, Mimí se reconfortó en una relación amistosa con su cuñada Isabella de Parma, reciente esposa de su hermano Joseph (a posteriori, emperador Joseph II). Los sentimientos de Isabella hacia Mimí adquirieron ribetes de gran pasión amorosa: aunque pasaban juntas gran parte del día, Isabella no podía soportar alejarse de Mimí ni siquiera un par de horas sin escribirle una larga carta llena de expresiones que van más allá de una comprensible ternura casi-fraternal o de una sincera amistad. La muerte prematura de Isabella, a causa de una viruela contraída cuando acababa de dar a luz una segunda hija que no sobrevivió al parto, coincidió en el tiempo con el enamoramiento de Mimí de un príncipe de Sajonia: Albert. 

Albert era un tercer hijo varón, por lo que carecía de expectativas de futuro. No heredaría un trono, ni extensos territorios, ni riqueza alguna. Franz Stephan se oponía rotundamente a esa eventual boda de Mimí, pero la muerte de Franz Stephan dió a Mimí la oportunidad perfecta: aprovechando la vulnerabilidad emocional de María Theresa, logró permiso para casarse con Albert. 

 
María Theresa otorgó una fabulosa dote a su hija, pero, no contenta con eso, adquirió a buen precio el ducado de Teschen para su nuevo yerno Albert. Además, le encomendó a Albert la representación imperial en Hungría, de forma que la pareja se estableció en el gran castillo de Bratislava. Se había acordado que, cuando en un futuro falleciese el hermano de Franz Stephan, Charles de Lorraine, gobernador de los Países Bajos Austríacos, Albert y Mimí ocuparían el prestigioso cargo vacante. Pero, entre tanto, permanecían en Bratislava, para gran regocijo de María Theresa, que les visitaba con asiduidad. 
Mimí tuvo un matrimonio por amor...y fueron felices juntos. Su única pena radicó en que su única hijita falleció al nacer, en un parto bastante complicado que dejó a la archiduquesa duquesa de Teschen incapaz de concebir de nuevo. Los esposos se dedicaron a cumplir las tareas encomendadas, a crear una gran colección de cuadros -la famosa colección albertina- y, en su ancianidad, adoptaron como hijo/heredero a un sobrino nieto de Mimí, el archiduque Karl, fundador de la rama Teschen de la casa imperial de Austria.

María Elisabeth, apodada Liesel, tenía fama por ser la más hermosa de aquel ramillete de archiduquesas Habsburgo-Lorena. 


María Elisabeth, Liesel. 


Era muy guapa, tenía plena conciencia de ello y se sentía la mar de bien cuando le dirigían miradas cargadas de admiración. La propia María Theresa, su madre, observó la auto-complacencia de María Elisabeth con esas miradas halagadoras, proviniesen de un príncipe, de un cortesano o de "un simple soldado de la guardia imperial". 

Para semejante belleza de sangre imperial se esperaba el matrimonio más brillante, el que acarrease el mayor prestigio. En cierto momento, se consideró muy seriamente la posibilidad de casarla con ya madurito Louis XV de Francia, viudo de la reina María Leczynska y padre de una abundante cuadrilla de hijos. Seguramente, a la vanidosa Liesel no le hubiera importado casarse con aquel hombre que no había llorado la pérdida de su esposa y se había consolado rápidamente de la reciente pérdida de su maîtresse en titre durante veinte años, la célebre Madame Pompadour. A fín de cuentas, Louis XV le hubiese permitido a Liesel resplandecer en la mismísima corte de Versalles. 


La tragedia de María Elisabeth consistió en que contrajo la viruela. La enfermedad puso en peligro su vida, pero, sobre todo, le dejó la cara absolutamente destrozada, con las marcas atroces que habían ocasionado las pústulas. Eso supuso un duro golpe emocional para una chica acostumbrada a que todos bebiesen los vientos por ella y a que se discutiese acaloradamente qué rey podía ser merecedor de semejante archiduquesa. A partir de entonces, se decidió que, al igual que su hermana mayor Marianna, no había ninguna opción de futuro excepto la vida de abadesa en un convento.

María Amalia era una archiduquesa suficientemente bonita y espabilada, pero le afectó profundamente crecer en una constante comparación con sus hermanas María Christina y María Elisabeth. El hecho de que su madre se empecinase en compararla con las mayores causó un daño irreparable en la relación de la emperatriz con la archiduquesa María Amalia, aunque sólo se podría calibrar ese hecho con el paso del tiempo y la evolución de los acontecimientos. 

En su juventud, María Amalia se enamoró perdidamente del duque bávaro Karl von Zweibrücken, un hombre apuesto, gallardo y de excelentes maneras. El hecho de que Mimí hubiese logrado permiso de la madre para casarse con Albert de Sajonia hizo que subiesen como la espuma las ilusiones de María Amalia: seguramente, a ella se le permitiría, entonces, comprometerse con Karl von Zweibrücken. Por esa época, además, las combinaciones matrimoniales que estaban ocupando la mente de María Theresa afectaban a las hermanas menores de María Amalia, María Josepha y María Carolina: un punto más para reforzar las expectativas de la joven archiduquesa prendada de su duque bávaro. 

Pero la muerte prematura de María Josepha, de quien hablaremos luego, trastocó todo. Después de conferenciar con su apreciado canciller Kaunitz, María Theresa decidió que María Amalia no podía ser entregada a un simple duque bávaro. El chico abandonó la corte vienesa sintiéndose humillado y amargado. María Amalia, completamente abatida, se enteró de que debía marcharse a Parma para casarse con el duque Ferdinando, nieto a través de su padre de un rey de España y a través de su madre de un rey de Francia. Ferdinando era seis años menor que María Amalia; todavía jugaba con soldados de plomo y admitía, sin rebozo, que sus dos ocupaciones favoritas eran asar castañas en otoño y echar al vuelo las campanas de cualquier iglesia. 


María Amalia, como Diana Cazadora. 

Obviamente, la malcasada María Amalia recibió la presión adicional de una serie de instrucciones de su madre. En Parma, debía dedicarse a complacer a su esposo y a su nueva familia, concebir hijos con adecuada prontitud y no meter las narices, bajo ningún concepto, en asuntos políticos. Quizá porque ya estaba harta de que la mangoneasen, en cuanto la muchacha se encontró en su ducado italiano echó en el olvido las exhortaciones maternas. Desdeñando el protocolo, permitía el acceso a sus aposentos de gente sencilla que acudía a solicitarle su intercesión en cualquier materia y se divertía bailando con los tenientes de la guardia; pero lo peor fue que se unió al partido cortesano que conspiraba para lograr la caída en desgracia del poderoso ministro du Tillot, apoyado por las cortes borbónicas de Madrid y Versalles. María Theresa mandó a dos hombres de su confianza, el barón Knobel y el conde Rosenberg, a intentar meter en cintura a María Amalia, pero ambos fracasaron estrepitosamente. 

El resultado fue que María Amalia respondió con violencia a las nada veladas amenazas de María Theresa. La agraviada emperatriz dejó de escribirse con su hija, pero, además, prohibió que el resto de hijos e hijas se carteasen con la hermana díscola. Las relaciones no se recompusieron después de que María Amalia tuviese una hija, Carolina, aunque cuando tuvo como segundo retoño un hijo, Luigi, la abuela austríaca consideró que su amor de madre estaba por encima de cualquier ofensa y que debía congraciarse por ese nieto. María Theresa lo intentó enviando a Colloredo a Parma con suntuosos regalos. María Amalia se mantuvo indiferente. 

Sólo con el tiempo volvió María Amalia a sostener correspondencia con sus hermanos y hermanas, en especial con las menores, María Carolina y María Antonia (a la sazón, Marie Antoinette). Al igual que María Carolina, sufrió mucho cuando la Revolución Francesa llevó a la guillotina a su hermana pequeña y a su cuñado. Luego, en la serie de acontecimientos que puso en marcha la revolución, la rampante República francesa mandaría a su general corso Napoleón Bonaparte a hacerse con el control de Italia. Ferdinando, el esposo de María Amalia, murió entonces, según los rumores tras haber ingerido una taza de chocolate envenenado; la viuda hubo de recoger sus cosas y huír apresuradamente hacia Viena. Al cabo de unos meses en Viena, prefirió establecerse en Praga: allí falleció sólo dos años después de que hubiese perecido su marido, el marido que nunca había amado pero al que había llegado a apreciar.
María Carolina, que en realidad fue llamada Carlota durante su infancia y adolescencia en la corte austríaca, fue una de los cuatro hijos menores de la pareja formada por María Theresa y Franz Stephan. Al igual que su hermana pequeña María Antonia, se benefició del hecho de que su madre, para cuando completó su extensa prole, ya estaba demasiado inmersa en la gestión del poder imperial, con sus asuntos de gobierno siempre exigiendo atención, aparte de preocupada por trazar el destino de los retoños de mayor edad. 

María Carolina y María Antonia crecieron muy unidas, fraguándose una relación fraternal que mantendría su especial intensidad a lo largo de los años, pese a la enorme distancia que llegaría a haber entre ambas. Las dos estaban a cargo de la demasiado blanda condesa Brandeis, que, al final, fue reemplazada por la más seria y estricta condesa Lerchenfeld. 

El momento más duro en la adolescencia de María Carolina surgió cuando la separaron de María Antonia, para empezar a prepararla de forma específica antes de enviarla a la lejana Nápoles. 

María Carolina descendió de su carruaje varias veces, para abrazar y besar, llorosa, a su compungida hermana María Antonia. A la condesa Lerchenfeld le rogó, con voz casi rota, que por favor no permitiese que la jovencísima María Antonia se olvidase de ella. Esa escena conmovedora dejaría una huella indeleble en la memoria de las dos hermanas. 

Muchacha de carácter fuerte y apasionada en extremo, María Carolina no se resignó a un matrimonio puramente de conveniencias así como insatisfactorio con el rey Ferdinando I de las Dos Sicilias. La primera carta que María Carolina remitió a su madre María Theresa era asombrosamente franca: su esposo era rematadamente feo y lo único de lo que podía congratularse era de que, al menos, no apestaba (se entiende que el hombre cumplía escrupulosamente en lo que atañía a su higiene personal).

Pronto, se extendieron por todo el continente rumores que no dejaban precisamente bien parada la reputación de María Carolina. Al igual que su hermana María Amalia en Parma, María Carolina se había rodeado de una camarilla que apostaba fuerte en cuestiones políticas. En su caso, estaba prácticamente dominada por un partido inglés que trataba de remover la tradicional influencia franco-española en la zona. Las cortes borbónicas, que le habían reprochado agriamente a María Theresa que María Amalia actuase contra sus intereses en Parma, tuvieron ahora motivos para poner el grito en el cielo a medida que María Carolina hacía lo mismo en Nápoles. Los tres principales amigos ingleses de María Carolina eran el embajador británico William Hamilton, la escandalosa esposa de éste Emma y John Acton, quien, para colmo, se convirtió en amante de la reina. 

María Theresa llegó a ponerse muy violenta con esta nueva hija díscola. Le amenazó con prohibir cualquier clase de contacto entre ella y su hermana pequeña, a esas alturas ya "dauphine" en la corte francesa. Pero nadie pudo evitar que María Carolina siguiese metiéndose en líos a través de las décadas. No obstante, sufrió dos serios reveses en su vida: nunca logró sobreponerse a la tragedia de María Antonia, y, en la posterior época napoleónica, hubo de buscar refugio, como exiliada, en la corte de Viena; el colmo de los colmos, para ella, fue que una de sus sobrinas Habsburgo, María Luisa, hubiese tenido que casarse con Napoleón por razones de Estado. 


María Carolina con uno de sus hijos. 

María Carolina vivió lo suficiente para ver derrumbarse la estructura napoleónica. En última instancia, aceptó que su hija favorita María Amalia se casase con el príncipe Louis-Philippe de Francia, luego rey Louis-Philippe, a pesar de que él era el hijo de aquel Philippe Egalité que había votado a favor del guillotinamiento de Louis XVI, marido de Marie Antoinette. Dado que Louis-Philippe y María Amalia se amaban realmente, María Carolina se tragó sus resquemores hacia la familia de él en beneficio de su hija favorita.

domingo, 31 de mayo de 2015

actuacion

El diario manuscrito de Luis XVI, conservado en el Archivo Nacional 
ciones en el gabinete de hierro, pueden realizar un seguimiento de uno en uno, por lo menos 
durante el primer año, las actuaciones en el Trianon 
por la reina y su sociedad. El rey había adoptado de hecho una fórmula
invariable para indicar esta nueva relajación y siempre 
que la Reina juega la comedia, que nunca deja de escribir su 
log: Soujjé y poca comedia en Trianon. Esta declaración es reproducción
producto de cuatro veces durante el verano de 1780: Martes 1 "y el jueves, 10 de agosto 
Miércoles 6 y el martes, 19 de septiembre. Así se puede asegurar que



\ 



- 12 - 

No había ese año más de cuatro actuaciones, aunque 
los actores eran en el primer set de su pasión dramática; 
para el rey, mientras que la celebración de su periódico con un impertur- puntualidad 
probable. En los años siguientes, sin embargo, se dispone de este
precisión, especialmente para actuaciones íntimas de Trianon que 
el entonces menciones en una fórmula vaga, ya menudo incluso se olvida 
escribirlas. 

anecdotas del conde artois

Más recientemente, el rey no se desdeñó de llevarse bien con 
los actores para censuran las carreras de caballos de la moda, es importante 
ted de Inglaterra, que comenzó a extenderse, y por el conde 
Artois fue uno de los defensores más acérrimos. En el mes de No-
bre de 1776, durante la estancia de la corte en Fontainebleau, todos Seigneulles 
señores eran entusiastas de una gran carrera que era 
aparecerá por primera vez un caballo misterioso nombrado Rey 
Pepin, perteneciente al conde de Artois. Había no menos de
3800 louis parís grabó en París, en el notario Clos Dufresny. 
Aficionados de Inglaterra vinieron a asistir a esta carrera, 
y uno de ellos había ofrecido 10.000 louis apuestan contra el caballo 
el conde de Artois. Tampoco se concederá únicamente en el mérito
este animal: los conocedores inglés juzgados muy severamente; 
Algunos incluso dijeron que estaba agotado, y que el antiguo dueño 
que había vendido al conde de Artois fue apostar en contra bajo el falso 
nombre. El duque de Chartres se puso en contra del conde de Artois. Para el
King, que desdeñaba esas distracciones inútiles y había expresado 
tiene la intención de prohibir las carreras de caballos; sin embargo,
presionado por las exigencias de su primo y la reina, éstos 
distracciones locos enormemente divertían, él cedió y 
era para asistir por primera vez en esta feria. La cuenta

1 Memorias secretas, 06 de agosto 1776, 

Artois siquiera le había pedido que apostar a su favor; el rey
apareció para dar su consentimiento, y presionó para explicar, dijo, podría muy bien 
hasta 3 libras al escudo: el conde de Artois se retiró bastante molesto. 
La carrera tuvo lugar el 19 de noviembre y su caballo fue golpeado K 

1. Memorias secretas, de los 07 al 14 11 1776. - juez Mercy-Argenteau 

domingo, 5 de abril de 2015

mas de polignac

t Versalles, 13 de abril 1782. 

"Yo no quiero que mi buen príncipe, para que sepáis 
noticia de la indisposición de la Reina por algunos de 
Estos boletines tontos que van exagerando todo y diciendo 
cosas equivocadas. La reina, de regresar el martes pasado
de la Comédie-francesa, donde la apertura se realizó en el 
habitación, sintió el escalofrío, dolor de cabeza, en una palabra, 
fiebre, que se unió al día siguiente, un violento dolor 
su oído, que la reina estaba verdaderamente atormentado 
durante veinticuatro horas; pero ya no es au
hoy la fiebre o el dolor; y si era un dolor leve
la garganta, que se disipa muy rápidamente, que podría 
que la reina se encuentra en perfecto estado de salud. El único inconveniente
como resultado de su enfermedad va a retrasar el espectáculo 
Trianon, donde la compañía, en la que Su Majestad mismo 
es actriz para jugar el pueblo Vigil, el Sabio mareado 
y hacer jf "ais qué. Es la reina que interpreta Babet; ma-
señora la condesa Diana, la madre de Thomas; Señoras de Gui-
che, de Polignac, Polastron, niñas; la cuenta
Esterhazy, el agente judicial; y entonces todo el viejo barón
Bezenval del conde de Coigny, etc. Ya ve usted que
Estoy, por supuesto, de toda la recuperación de la reina, ya que 
Me pase tan rápidamente de su enfermedad a su papel Babet, 
ella juega admirablemente. El conde de Artois sería una Colin
tan perfecto ya que es bastante, aunque la voz seguía siendo el órgano 
alma fiel, porque no sabéis el alma del joven conde 
Artois no es falsa; y si yo le dije:
crimen que su voz es, no sería a su tri- 
bunal me pondría ese cargo. "

folleto: BOUDOIR mDAME POIGNAC
"Me encuentro al mismo tiempo los brazos 
un hombre y una mujer, ella dijo, quiero 
poner todas mis facultades en acción. Quiero tanto
lo que hay en mí, complementar la Providencia me 
rechazó los órganos de ambos sexos; Quiero, en la excitación
como todas las partes de mi cuerpo al placer, reemplace 
colocar los encantos me sentiría si, dotados de la 
partes sexuales se ha colocado en el hombre y 
en la mujer, lo abrí, por dos puertas 
mi alma con deliciosas sensaciones vividas 
marido y mujer en la unión marital. Mis ojos
empaparse de estas queridas imágenes y mi di- 
versos posiciones haciendo cada Obviamente, ningún 
parte de mí sabe lo que hago. »

Cien veces atormentados por sus arrebatos violentos 
ninfomanía, exclamó: "¡Oh! la naturaleza
tura ha comportado pobremente a nosotros, 
dándonos instrumentos tan débiles Defensora 
Sir! Resultó mucho más hermoso para
otros animales; pero voy a sonrojar: Dije
verá que ella también circunscrito mis sentidos; y se
ya que no puedo encontrar amantsaussi turo 
ous que yo, mi imaginación me encontrará 
recursos para reparar la inercia y la pequeñez de 
estos cuerpos que me reprochaban cada momento. 

"No ser capaz de cumplir mis deseos, voy a disfrutar de la 
menos las apariencias. Mi insaciabilidad mí
placeres de diseño que mi corazón podría SUP- 
el uso de la impresión. 

"Si el poder de los dioses mi ambición ALGUIEN 
esa cosa sería para servir al universo para mi 



MAD DR. DL P0L1GNAC 7

lujuria; si yo hubiera estado temblando Juno Júpiter en

mis brazos en el monte Ida, no habrían querido 
ver la naturaleza en silencio contemplando mi inactivo 
el transporte. Deseo que mis fuegos ardientes
quema todos los seres habría derramado mi 
llama en todos los mundos; y yo, el principio
este amor ardiente, disfrutar del placer de cada uno 
que yo individual " 

Diciendo que el esfuerzo de su pasión 
ahogándose en sus labios, ella cayó lánguida 
amar en medio de presionar caricias de color 
vraient su cuerpo. Tenía las mejillas encendidas
brillando a sudar voluptuosa, que invitó nadador 
estado usando llama, que recibió e hizo gira 
dar vuelta. Vimos la prensa de sus impulsos y su
sus manos caballeros demasiado lento; ella lanzó su
la lengua mediante la comunicación de una sensación 
inexpresable, vestía su traje. 
Sus bocas siendo así mutuamente co- 
lada, que los lanzó a torrentes fuego que de- 
vorait. Fue sólo una furia convulsiva
en ambos lados; y muriendo mientras que hasta sesenta
tiempo en exceso de un placer sin límites, que re- 
nacido de nuevo, volver a respirar. 
otro:LA DUQUESA P 

OMS ha infectado el TRIBUNAL DE VERSALLES 
Y PARIS 
Extracto del informe al rey por el Fneulte 

M. Necker, tan caro a los franceses, fue cruelmente 

jueves, 2 de abril de 2015

el caso del comte tesse

El conde Jules sin embargo, el padre de dos hijos, no era rico, y puesto que la reina deseaba que él debe fijar la corte con su esposa t era sólo que los pondría en condiciones de sostener sin romper el banco, los gastos que les obligaron su residencia habitual en Versalles.
- Presentó esta observación al rey que
[Errores OCR]
llena de justicia y bondad, otorgado a Conde la supervivencia de la carga de la primera caballerizo de la reina, que fue durante mucho tiempo elconde de Tesse.
A favor de este tipo nuisoit en modo alguno al conde de Tesse que nunca tuvo hijos, y que por lo tanto n'ôtoj * nada; y sin duda la mera supervivencia de tal acusación podría no no aparecer sobre el nacimiento del conde de Polignac, que había estado en su casa de un cardenal y los Caballeros del Espíritu Santo.
Pero este es el momento en que los celos comenzó a volverse en contra de esa casa. Los que conocen el corazón y cursos humana, entienden fácilmente este fenómeno. El hombre sin principios de la religión es envidioso ", y le toma todo tipo de injusticias, el cortesano que no está en manos de la misma freno es odioso y vengativo O como en los tiempos en que vivimos. no tenía más filosofía que la religión, no es de extrañar que hemos visto tantos opresores y víctimas.
Si la razón pouvoit pasión, habríamos mirado el favor jouissoit la condesa Jules como -a preiive su poca ambición, porque el desinterés es la base de la amistad, y los gobernantes más que otros hombres son fácilmente disgustado y pronto las personas que no saben qué preguntar. Queremos ser amado por sí mismo y no por lo que das.
Ni siquiera pouvoit Menciones el nombre de la condesa de Polignac poseía en la corte; Reina tenía para ella la estima más perfecto, máxima confianza, la amistad más tierna; Así que ella fue el amigo y no el favorito de su soberano.
Un día que querían asustar a las oficinas del mal que la trama le prestó a la reina, ella respondió: "No tengo miedo de ser quitado de su corazón; pero si el cessoit reina que me ame, me pleurerois la pérdida de mi amigo, y yo emploierois hay manera de preservar la bondad especial que lo que ya no será mi reina. "No es la lengua de una mujer ambiciosa es la de un amigo sensible, que está seguro de ser correspondido. Nos hubiera encantado ver por fin el verdadero reinado amistad en la corte; pero este espectáculo era demasiado bueno para un siglo de corrupción.
Jules condesa tenía una hija que era una cuestión de casarse; el conde de Grammont demanda cama; Rey mucho para complacer a la reina a dar prueba de apego personal soxi al señor de Polignac, concedido para el matrimonio con el conde de Grammont, para llevarse el título de duque de Guiche, y lo hizo su capitán de los guardias .
El rey no se limitó a la primera bendición; representó a sí mismo a la reina, que era sólo para mostrar al público lo particular cree que el conde Jules les había inspirado, y garantizar al mismo tiempo la mejor sería posible, la felicidad de su niños ; él quería que en consecuencia le annonçât le dio el título de duque hereditario.
Este nuevo favor que el señor de Polignac había ninguno buscado, aumentó el número de sus enemigos, y ha añadido que el odio de los otros generosidad del rey ya había hecho. Luis XIII había sido capaz de dar la eminente dignidad de policía a un oscuro caballero \ unélpetite de la ciudad Condado Venassino, y no es indultado Luis XVI por haber concedido una patente única duque a un señor de la casa de Polignac. Así es como me cambiaron nuestra moral.
La duquesa de Polignac pasaba dos tercios de su vida con la reina y la princesa trouvoit todavía no se ha desarrollado lo suficiente. Una oportunidad se presentó de forma natural para fijar